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Samaín en Cedeira: las calabazas de difuntos que Galicia tallaba antes de Halloween

Tercera parada de nuestra serie de Halloween. Bailamos con las brujas de Viladrau (aquí tienes el artículo) y subimos al monte de las ánimas de Soria (y aquí). Esta vez nos vamos al origen de todo: la noche celta en la que se acaba el verano y los muertos vuelven a casa. Y sí, Galicia también la celebra.

La historia: el Samhain celta

Mucho antes de Halloween, los pueblos celtas celebraban el Samhain (en gaélico, "fin del verano"). La noche del 31 de octubre terminaba la época de la luz y empezaba la de la oscuridad, y se creía que la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos era tan fina que las almas podían cruzarla.

En Irlanda, la tradición cuenta que esa noche se encendía una gran hoguera en la colina de Tlachtga, en el condado de Meath, y que de ella se volvían a encender todos los fuegos del país. Y para protegerse de los espíritus por los caminos, la gente vaciaba nabos, les tallaba una cara y les metía una brasa o una vela dentro. Ahí nace la leyenda de Jack el Tacaño, condenado a vagar con su farolillo de nabo.

Recreación de un campesino irlandés con un farol de nabo tallado y la hoguera de Samhain en la colina de Tlachtga al fondo
Recreación generada con IA: la hoguera de Tlachtga y los farolillos de nabo, en la noche de Samhain.

Cuando los irlandeses y escoceses emigraron a Estados Unidos en el siglo XIX, se llevaron la costumbre... y allí cambiaron el nabo por la calabaza, que era más grande y fácil de tallar. Así nació el Halloween que conocemos.

Hoy el Samhain sigue vivo en los países celtas. En Edimburgo, cada 31 de octubre se celebra el Samhuinn Fire Festival: tambores, fuego y personajes de otro mundo en lo alto de Calton Hill, que este año cae en sábado. Y en Irlanda, el Púca Festival de Athboy y Trim enciende de nuevo la hoguera de Tlachtga.

¿Y en Galicia?

Galicia comparte con Irlanda y Escocia la costa atlántica, la niebla, las meigas... y también las calabazas de difuntos, aunque durante décadas casi nadie lo recordaba.

En los años 90, a Rafael López Loureiro su hija le trajo del colegio una calabaza de Halloween. Y él se acordó de algo: de niño, a finales de octubre, él también tallaba calabazas.

Empezó a investigar y la encontró por toda Galicia, sin faltar en ninguna comarca: los niños vaciaban calabazas o melones, les hacían ojos y boca, les metían una vela dentro y las dejaban en portales, caminos y cementerios para asustar la noche de difuntos. Cada zona las llamaba a su manera: calacús, caveiras de melón, cocos, colondros, calabazotes... Lo publicó en 2003 en el libro Samaín: a festa das caliveras.

Recreación de niños gallegos colocando calabazas talladas con velas junto a un muro de piedra la noche de difuntos
Recreación generada con IA: niños gallegos con sus calabazas de difuntos, mucho antes de Halloween.

¿Es de verdad una herencia celta? Los expertos no se ponen de acuerdo. Pero lo que sí está documentado es que las calabazas de difuntos eran un juego de toda Galicia. Y López Loureiro empezó a recuperarlo en Cedeira, donde los mayores del pueblo le respondieron con un "¡Nosotros también hacíamos eso!". En pocos años la fiesta se extendió por la comarca de Ferrol, y después por toda Galicia.

Cómo se celebra en Cedeira

Por eso Cedeira presume de celebrar el Samaín más auténtico de Galicia, a la antigua y en familia. Este año, el viernes 30 y el sábado 31 de octubre.

Durante el día, en las carpas del Paseo da Mariña hay talleres de tallado de calabazas, ginkanas, teatro infantil, música en directo, la "Casa dos Fantasmas" y merienda de otoño con bolla de azúcar y requesón con miel. Y la actividad estrella, la que se mantiene desde la primera edición: el concurso y exposición de calabazas, en el que los niños presentan sus "obras maestras" y se reparten un buen puñado de premios.

Niño con una gran cabeza de calabaza con cuernos en el Samaín de Cedeira
Foto: Asociación Amigos do Samaín (@samain_cedeira)

Y al caer la noche llega lo mejor: el Pasarrúas, el desfile de fantasmas. Sale del Paseo da Mariña y sube por las calles del casco antiguo con las farolas apagadas, alumbrado solo por las velas y las calabazas. Y aquí no valen los disfraces de tienda: como dicen en Cedeira, "el único traje propio del Samaín es la sábana, el camisón o la ropa blanca".

Recreación del desfile de fantasmas del Samaín de Cedeira, con vecinos vestidos con sábanas blancas y velas por el casco antiguo
Recreación generada con IA del desfile de fantasmas del Samaín de Cedeira.

Tiene su punto irónico: el propio López Loureiro se queja de que hoy muchos Samaín se parecen tanto a Halloween que ya los llama "Hallomaín". En Cedeira, por suerte, siguen con la sábana y la vela.

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Si te apetece vivir el Samaín de Cedeira, aquí tienes toda la información del plan. Y si quieres descubrir otras actividades de Halloween cerca de ti, entra en quehagoestefinde.com.

Gracias a la Asociación Amigos do Samaín por la información y las fotos de la fiesta.

¿Más planes por la zona? Mira qué hacer este finde en A Coruña.

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